NOSTALGIA DEL SILENCIO.
He recordado la nostalgia del silencio, los pedazos de tu cuerpo, las líneas curvas con destino incierto, tus aromas con sabor a perdición, tus palabras provocadoras.
He recordado el deseo de tus venas y muchas otras cosas, sensaciones, guiños, respiraciones entrecortadas, gestos de color naranja, puertas abiertas para cuerpos urgentes, huecos rellenos de barcos y banderas a la deriva.
Los recuerdos no me caben en el cuerpo, los pedazos de memoria se desbordan por mis veredas, es la historia de nuestra geografía, de nuestras islas, las que escribimos en medio de deseos y ritos, las que construimos con bloques de arcilla y piel, las que desciframos con mapas y besos.
He recordado tus ojos, esas esferas con un idioma especial, y siento que mil dedos atraviesan mi espacio, es la posibilidad de vibrar, de volver a volar sobre las tierras de barro y germen que transitamos.
He recordado, y los recuerdos son brasas que no puedo apagar, me dan calor, rumbo, certeza, visión, luz, incendian los caminos, esos que construiste con tus manos y mis destinos, esos que alimentan nuestro pan de cada día.
He recordado la nostalgia del movimiento, cuando dejabas de volar junto a mi y me perdía entre el doloroso ruido de tu silencio.
Te he recordado y siempre serás la posibilidad, la arena, el tiempo, el vidrio que se rompe adentro de mi.