sábado, 3 de mayo de 2008

50 VELAS.


Frente a mi surge una silueta desnuda que brilla por el reflejo de 50 velas. Vibras. Hace 15 segundos te unté aceite de naranja hasta el último rincón; me unté de tus deseos y tus uñas afiladas. Murmuras. Caminas, recorriendo cada flama, cada milímetro de este espacio relleno de curvas, de veredas que contienen nuestros alientos. Sudas naranjas ansiosas, gajos calientes. Tomas mi mano, aceite de falanges, falanges que se diluyen cuando encuentro tu voz, recorres mis dedos, recorro tus bordes, tus pestañas que se aferran a mi espalda, descubres mis ojos y el lobo que está al borde del lagrimal, acechando tus señales, lamiendo tus ecos que se arremolinan en tu oreja. Acaricias mi espalda incendiada, lamo la hendidura que abres lentamente, viertes tus aceites, recorres mi cuello, atrapas mi respiración con la lengua, metes aceite en mi aceite, tus jugos de leona en mi cabellera eriza; viertes tu letanía en mis océanos, tus espumas de sirena en mis muelles, eres la ola que nunca rompe, la arena que se convirtió en naranja, el arrecife que cubre mis huesos. Cierras mis ojos con tu lengua, abro tus entrañas y succiono tus lazos, tus gritos añejos y beso tu lengua temblorosa, es el nudo de pulpos desesperados, es el pretexto para engarzar nuestras venas, nuestras máscaras de carne y nervios, de torrentes y cascadas, de naranjas y aceite.
Siento tus liebres jadeantes, palpitan en mi pecho, introduzco mis lobos, despacio, tratando de fluir con las llamas de esas 50 bailarinas de cera, tratando de fundirme con el aceite que recorre tu entrepierna, meseta de perdición. Tus liebres salen al encuentro, se estrellan en mis manos, mis lobos se funden, el calor de muchas pieles es la invitación a trastocar tu territorio con sabor a naranjales, palpo tus raíces y bebo tus aguas, mueves tus brazos recién horneados, y las flamas incendian nuestros mares, y el fuego derrite lobos, conejos, ansias, estirpes, ceras, camas, labios, huesos, futuros…

martes, 8 de abril de 2008

Atardecer


Solo un atardecer.

Y cuando despertó, solo estaba el atardecer.

sábado, 15 de marzo de 2008

"EL BOTAS"


El “Botas”

Es un minimo mínimo, que transita por su territorio con cierto desparpajo, sin importarle realmente lo que sucede a su alrededor, aunque a fuerza de ser sincero, se puede distraer por una cuerda juguetona o una mano que le ofrezca comida. Lo llaman el “Botas” por obvias razones. Todo en el es negro, menos sus patitas y un manchón en el pecho y cerca de la nariz. Su refugio secreto, se encuentra en una maceta rota, ahí ve pasar las nubes que nunca podrá alcanzar, los perros que nunca lo podrán alcanzar, el sol que siempre lo alcanzara y nunca lo despintara. El “Botas” juguetea a la menor provocación, serpentea por la mesa buscando un interlocutor para sus garras, encuentra una pelota o una cucaracha y despliega sus músculos lúdicos, los deja embarrados por toda la casa, expande su negrura con displicencia, mancha con sus botas níveas nuestras lonjas desbordadas y se va como si no hubiera pasado nada entre nosotros, como si nos conociéramos de toda la vida, como si diariamente realizáramos estos rituales. Regresa a mordisquear mi mano, acaricio sus orejas, su alma de felino, de pronto, con un odio desbocado quiere tatuar sus movimientos en mis falanges y logra bocetar algunas líneas, después huye con cinismo helado y se lame las botas/patas o las patas/botas para limpiar cualquier huella que lo incrimine.

martes, 4 de marzo de 2008

PINTORA DE CAJAS

PINTORA DE CAJAS.

Hoy te vi pintar una caja por dentro, utilizaste dos dedos y miles de colores. Orgullosa llegaste a mostrármela. Pintaste un camaleón. Es la caja camaleónica la que me ha ayudado a entender tus desvelos con cera derretida, son los bordes los que me señalan tus caminos de laberintos, son los colores lo que me explican tus ecos y silencios.
He alimentado a tu camaleón con letras de pasta, le he leído cuentos de hadas antes de dormir, le acerco los abecedarios que descubrimos para que arme sus propias leyendas. Nunca ha escrito nada. Nunca lo hará.
Cuando el camaleón murió, deje que tus escritos regaran la desolación que te oprimía. La caja fue perdiendo ese color azul patinado que tanto te gustaba y la olvidaste en todos los rincones que pudiste encontrar. La caja te perseguía con sus cantos de clavos viejos. Una noche de gatos tristes hiciste una fogata y la quemaste como quien tira un barquito de papel al océano.

PEDAZO DE NADIE


PEDAZO DE NADIE.


Vives adentro de la pantera, rumiando las noches que se atoran en la garganta, serpenteando las dudas que nunca terminan por acomodarse, rugiendo en las tripas de un animal que no sabe como expulsarte. La pantera se ve cansada, distraída, irascible, no sabe a quien se enfrenta y por momentos corre, se revuelca, gruñe, se arremolina entre las hierba y luego cae vencida por tus cantos de nodriza frustrada. Tu relación con ese felino esta desgastada, sabes que debes terminar pero no sabes como salir. Estas atrapada entre sus dientes con sabor a tierra mojada, entre sus caricias rijosas y su instinto depredador. Todos los caminos están cerrados porque en realidad no quieres salir de esa madriguera de músculos y tendones. Cuando te visite, me di cuenta que solo saldrías de ahí para cazar fantasmas de tus vidas pasadas, o escupir los fragmentos de una vida que se deshizo como una gelatina en el horno. Te pareces tanto a un pedazo de nadie.

jueves, 7 de febrero de 2008

DÍAS DEL RECUERDO


Fue ese día seguramente cuando me tropecé con tus hilos y estambres que aparecían como fantasmas en los lugares mas insospechados. Solo platicaba con ellos para recordar tus ires y venires, tus desatinos y recetas para combatir la tristeza, tus planes metafísicos para erradicar las pesadillas de los que viajan en el metro. Tus hilos tienen una textura diferente, son como esas telarañas aplastadas, como esos espaguetis sin sabor; son insaboros, pero nunca indoloros. Los hilos, tus hilos saben a todos los guisados que nunca hiciste, a todas las hierbas que nunca utilizaste para aderezar nuestras comidas. Tus estambres son diferentes porque se van deshaciendo como quien deshace un crucigrama, se van desmoronando en los resquicios de la casa y permanecen como gatos bodegueros lamiéndose las patas y las alas de papel. Los hilos y los estambres me atrapan en el silencio de un tic tac que ha permanecido intacto, que no he dejado de escuchar ni un solo segundo. Es tu voz, de arena y minutos, de sal y algas, la voz que no canta canciones para dormir, que canta letanías para olvidadizos y condenados a muerte Lo sé, es la eterna melodía para aves que cruzan el pantano y escupen lodo para no ahogarse, es el claroscuro de tus ojos que vigila las noches de mi insomnio, es la tierra que se cuela en mis dedos cansados de restregar piedras y arcilla, es la congelada sonrisa que te llevaste el último día que agarraste mis manos, es la caja destartalada que se deshace frente a mis ganas de no querer olvidarte.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

CARTAS URGENTES.


CARTAS URGENTES PARA DESCONOCIDAS.

Regálame tus atardeceres una tarde de marrones y morados, tus ojos con las mañanas que nunca quisiste olvidar, con lo recuerdos que tiraste a la basura y lastimaban tus huellas, regálame tus diademas que se embarraban de gelatina y manzanas acarameladas, regálame tu alma y tus cicatrices pintadas de rubor, maquilladas con ilusiones y ocultas detrás de la puerta. Regálame un día de tu libertad, de tus alas extendidas y vuelos a tu isla preferida.
Regálame tus ojos para reconocerme, para encontrar tus caminos, para sentir la sangre, para mirar mis caminos.
Regálame tus pantallas de cristal para mezclarme en tus imágenes y sentir tus manos arreglando mi ser.