martes, 4 de marzo de 2008

PINTORA DE CAJAS

PINTORA DE CAJAS.

Hoy te vi pintar una caja por dentro, utilizaste dos dedos y miles de colores. Orgullosa llegaste a mostrármela. Pintaste un camaleón. Es la caja camaleónica la que me ha ayudado a entender tus desvelos con cera derretida, son los bordes los que me señalan tus caminos de laberintos, son los colores lo que me explican tus ecos y silencios.
He alimentado a tu camaleón con letras de pasta, le he leído cuentos de hadas antes de dormir, le acerco los abecedarios que descubrimos para que arme sus propias leyendas. Nunca ha escrito nada. Nunca lo hará.
Cuando el camaleón murió, deje que tus escritos regaran la desolación que te oprimía. La caja fue perdiendo ese color azul patinado que tanto te gustaba y la olvidaste en todos los rincones que pudiste encontrar. La caja te perseguía con sus cantos de clavos viejos. Una noche de gatos tristes hiciste una fogata y la quemaste como quien tira un barquito de papel al océano.

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