
Como una cubetazo de pintura, la nostalgia invade tu cuerpo; es un líquido pegajoso que se va apoderando de tus entrañas. No puedes hacer nada, el virus ha comenzado a minar tus escudos y a recorrer tus venas sin piedad. Es la nostalgia de una noche sin ningún somnífero, es la pesadilla de sentirse atrapado en un metro cuadrado. Es el grito sin eco, la soledad más densa concentrada en un vaso de licor barato. Es la necesidad de vomitar tus fantasmas en un desierto relleno de cristales y sábanas con sabor a urgencia.
Las horas son unas agujas que se te incrustan lentamente. Quisieras atrapar esas mariposas dulces que se posaban en tus manos. Quisieras recorrer las veredas de un cuerpo que se deshace al momento de tocarlo. Quisieras meterte en una burbuja de jabón y explotar en mil pedazos al momento que alguien mencione tu nombre.
1 comentario:
Querido Lonchis,
Me gusta tu Blog, pero más me gusta que por fin estás escribiendo con mayúsculas y minúsculas, así se ve más rebonito, chuls. De los últimos el de la lucha libre.
"Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan todos los días y son mejores, pero hay hombres que luchan todos los domingos, esos...esos son los chidos"
Bele
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